Corre el año 2016 y el ser humano se ve bombardeado cada día con nuevas tecnologías, ‘trends’ en todos los ámbitos de su vida: laboral, personal, transporte y por supuesto, la salud.

Si hay algo que comparten todas estas tecnologías es la tendencia a acercarse cada vez más a las personas. Dispositivos portátiles que comienzan a actuar como tablets, tablets que se parecen más a smartphones y smartphones que tienen todas las funciones de una Tablet.

La tecnología wearable siguiendo esta tendencia incorpora dispositivos directamente sobre el paciente o sus accesorios (como ropa, zapatos, etc…) con repercusiones y posibilidades indiscutibles y se espera que en los próximos años estos dispositivos conquisten finalmente la fidelidad del usuario en el cuidado de su salud.

Imaginemos el caso de un paciente con obesidad, hipertenso y con antecedentes de infartos agudos al miocardio en familiares cercanos

El paciente tiene que subirse a diario a una báscula, anotar su peso e ir a su clínica para que le tomen la presión arterial y todo ello se registre en su historial médico. Si llegara a sentirse mal, deberá hacer una llamada a un médico, acudir a un servicio de urgencia o incluso pedir una ambulancia que lo traslade a un centro de salud ya que no se ha podido prever este episodio y sintomatología aguda con los posibles riesgos de secuelas o incapacidades parciales o permanentes que conlleva.

Ahora, imaginemos el mismo paciente usando tecnología wearable

El paciente se viste con pulsera, ropa y zapatos inteligentes que envían automáticamente los datos sobre su peso, presión arterial, oximetría de pulso, temperatura y frecuencia cardíaca y estos datos pueden ser consultados de manera inmediata por los profesionales de salud, ya sea desde un portal del paciente, apps o Historia Clínica Electrónica.

Los datos pueden ser consultados de manera inmediata desde un portal del paciente, apps o la Historia Clínica Electrónica por los profesionales de salud

Si existe una alteración en sus datos clínicos que sugiera una patología o episodio agudo, cualquiera de estos sistemas lanzarían una alarma a los servicios de emergencia, incluso antes de que el paciente comenzara a presentar síntomas. Un infarto agudo al miocardio es posible preverlo con la monitorización continua y las acciones clínicas oportunas y cuando es atendido a tiempo disminuye la mortalidad del paciente. Este es sólo un ejemplo de las posibilidades con las que cuentan las personas y los servicios de salud al explotar la tecnología wearable.

A pesar de ser una tecnología nueva y en desarrollo es incuestionable su valor para reducir los tiempos de asistencia en casos de urgencia realizar un monitoreo en tiempo real de los pacientes con enfermedades crónicas, e incluso detectar signos de alguna enfermedad antes de que sean evidentes, y todo ello involucrando a los pacientes de forma activa en el cuidado de su salud.

Wearables, movilidad, sensores, cloud, social media y big data en la era de la medicina conectada

Vivimos en un mundo digital interconectado. La Internet de las Cosas (IOT) no es una ficción y hoy en día sensores y wearables, la tecnología movil, la nube, el big data, el análisis predictivo de datos y los social media proporcionan una gran oportunidad para mejorar nuestro enfoque sobre el diagnóstico de las enfermedades, los tratamientos y la prevención, centrando la atención en un nuevo paciente y ciudadano proactivo con su salud.

La consultora IDC y sus analistas afirman que la IOT y las tecnologías que le acompañan, como los wearables jugarán un papel fundamental en la transformación de la asistencia sanitaria en los próximos años.

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